Buenos días familia

Oda a la adolescencia

shutterstock_199821224

Imagen

Te miran con recelo, con distancia, con una sonrisilla pícara que te invita a acercarte a ellos pero no demasiado, sólo lo justo para saber que estás ahí pero sin invadir su espacio vital. Es curioso ver cómo se mueven por el patio, cómo desfilan por entre los diferentes grupos de chicos y chicas que defienden sus zonas como si de torres de vigía se trataran.

Impenetrables, defensores, siempre en guardia. El “enemigo” tiene que saber cuál es el mejor momento para “atacar”, entrar en esa fortaleza y preguntarles: “¿estás bien, cómo va todo?”. Su respuesta dependerá de ellos, y de quién les mira. La imagen que muestran es su mayor examen.

Los hay de todos colores, formas y tamaños: altos, bajos, morenos, con gafas, deportistas, alegres, introvertidos, gritones, silenciosos, entusiastas o pasotas. Envoltorios de sensaciones “a flor de piel” que a veces se descontrolan con una mera chispa. Irascibilidad.

Viven en manadas, su grupo lo es todo y están dispuestos a defender su honor, a toda costa. La pertenencia al grupo les une y el sentimiento de soledad les hace pequeños, diminutos emocionalmente hablando.

Necesitan “armas”. Todo tipo de armas que les  permitan hacerse paso en medio de la jungla. A veces se equivocan. Eligen las que no deberían. Inmoralmente inaceptables, pero deben aprender. Labran su camino. Nosotros les acompañamos, cómo podemos y sabemos.

Caballeros de armaduras oxidadas que buscan su independencia. Se reafirman, construyen sus personalidades y se alejan de la sobreprotección para demostrar su valía. Niños en cuerpos de mayores. Mayores en cuerpos de niños. Todo parece paradójico.

Su energía se contagia pero es selectiva. Su idealismo les hace rebeldes. Su consideración depende de cómo se les haya tratado. Justicia y coherencia son sus gritos de guerra, aunque a veces les cueste practicarlos.

Crisálidas que pronto se convertirán en mariposas. Expectativas depositadas. El futuro en ellos.

Comentarios

Deja un comentario

Totalmente de acuerdo!!! y como cuesta a veces entenderles y que no se distancien.
Hay que luchas a contra corriente y tener mucha comunicación con ellos, pero está claro que por mucho que hagas, por mucho que les protejas, tienen que equivocarse para aprender y crecer.
Uffff… qué difícil, que reto!!
Me ha gustado mucho!!

Gracias! Observarlos desde lejos, sin invadir pero dándoles seguridad…es eso posible? Como padres haremos lo mejor que sepamos y los acompañaremos en este camino. Ánimo!
Esther.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.