Buenos días familia

Niños !! a la cocina!!

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¿Qué es cocinar? ¿A que no lo definirías como la preparación de los alimentos? Es mucho más que eso!!! Es creatividad, es salud, es pasión, es diversión ..

Por eso, hoy te proponemos Involucrar a los más pequeños en la cocina, los beneficios son muchísimos.

El primero es encontrar  una diversión conjunta padres e hijos  consiguiendo que la  cocina, sea no solo una tarea más en casa, sino un juego compartido que además ayudará a crear futuros jóvenes autónomos y diversión conjunta con los padres.

Los primeros años de paternidad son un tanto caóticos y absorbentes. En general acostumbramos a organizarnos de manera que cuando llegan los niños ya tenemos las comida hecha,  o es el momento que les permites un rato de televisión o videojuego para poder hacer tiempo mientras acabas de preparar la cena. Vemos, cada día más, el cocinar como una obligación para cubrir una necesidad básica que es comer; sin embargo cocinar puede ser una actividad muy constructiva para toda la familia.

Algunos consejos para involucrarlos de forma divertida y segura.

-No hay edad mínima para empezar. Mientras haces la comida a tu bebé, puedes tenerlo con su trona en la cocina contigo y darle distintos alimentos que usas para la cada receta para que empiece a experimentar. Prueba con verduras a trozos y veras que empieza a manipularlo y tomarlo en la boca para descubrir qué es.

– La cocina nunca es un territorio prohibido; al contrario, debe ser frecuentado por los niños. Si te da miedo que se puedan hacer daño hay que tener en cuenta algunas precauciones para protegerlos.

  • Los cuchillos que mas cortan tienen que estar con la hoja tapada y en un espacio donde ellos no lleguen fácilmente.
  • Los fuegos pueden estar protegidos por unas placas, que encontraras en tiendas de cocina, que no permiten que toquen ninguna olla o sartén que esté ardiendo además de privar que pongan la mano en los fuegos calientes.
  • Los artículos de cristal, de uso frecuente, tienen que estar en un sitio suficientemente bajo para que lleguen a cogerlo sin problema y sin correr el riesgo de tirarselo por encima y cortarse.

– En la cocina se ensucia, y lo que se ensucia se limpia y no pasa nada. Es verdad que vamos más rápidos si lo hacemos todo nosotros, que los niños se entretienen, que se les caen las cosas porque no son tan diestros y que tienen menos dominio de manipulación; pero si nunca les damos la posibilidad de que lo practiquen, siempre van a moverse como patosos en la cocina. No perdamos los nervios, programemos el tiempo para que puedan tomarse el que necesitan y sobretodo no sufrir si se ensucia; cuando se acabe la receta se limpia, y también es algo que los pequeños de casa tienen que aprender como parte de las tareas de cocina; además de ser cocinero hay que ser pinche.

– No solo cocinamos en ocasiones especiales, hay que cocinar cada día. A veces parece que la única manera de estar cocinando con nuestros hijos es cuando hay una celebración especial y nos dedicamos a hacer pasteles, galletas o chuches. La cocina diaria es mucho más constructiva y les da mayor aprendizaje de lo que es alimentarse. Está bien pasarlo bien haciendo dulces, y hay que hacerlos de vez en cuando, cuando la situación lo requiere, pero es imprescindible que también les enseñemos a cocinar acelgas, caldos, carnes a la plancha, etc. Pueden limpiar las verduras para el caldo, pelar patatas con el pelador (dependiendo de la edad) pueden montar las brochetas de carne… hay muchas opciones en los platos de cada día que nuestros hijos pueden hacer y en las que nos pueden ayudar a colaborar en la cocina.

– Asígnales tareas que solo dependan de ellos. Es muy importante que sean para todos, no solo que conlleve su alimentación, sino que de él dependa que todos tengan ese alimento en la mesa. Por ejemplo, pueden tener la tarea de hacer cada mañana el zumo de naranja para toda la familia. Pueden ser los encargados de preparar la fruta del postre diario, con cuchillos especiales para niños que no sean peligrosos, o de lavar y pelar los vegetales que vais a poner en vuestra ensalada diaria o de preparar la salsa para la receta.

En vacaciones y fines de semana tenemos más tiempo para dedicarles  y al no tener la presión de los horarios, es un momento ideal para iniciarse en esta práctica educativa doméstica. Procurar que los hijos colaboren en la cocina de casa es una manera genial de que le den valor al trabajo que es necesario para alimentar a una familia, además de crear un vínculo de aprendizaje igual que lo hicimos con el habla o ir en bici.

Os animo a todos a que se abran a los niños las puertas de vuestras cocinas, y disfrutéis de una actividad muy constructiva que podéis compartir habitualmente con los más pequeños de casa.

Astrid Barqué

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