Buenos días familia

Una estimulación temprana consciente

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Le ponemos música de Baby Einstein en cuanto se levanta… y cuando se va a dormir también, claro está. Por la mañana tenemos matronatación y por la tarde mamifit porque les va ideal tanto a las mamás como a sus bebés para ejercitarse juntos y crear un vínculo fuerte. Y yo me pregunto, ¿es que sin estas actividades no conseguirán las mamás estar unidas a sus bebés? ¿Sería mejor dejar tranquilo al bebé el máximo tiempo posible? ¿Pueden este tipo de actividades ser determinantes en el futuro desarrollo del niño?

En general  las actividades de estimulación temprana ayudan al desarrollo de las capacidades y habilidades en la primera infancia pero cada vez son más las mamás y papás que consideran estas actividades como perjudiciales o en contra de la crianza natural de los niños. Es importante, en primer lugar, recordar que cada “método” de crianza es único y personal y debemos evitar juzgar sin conocer los motivos que llevan a los padres a actuar de una forma u otra.

Aun así, por otro lado, me gustaría dejar claro que la estimulación temprana en sí misma no significa estresar al niño con millones de actividades sin ton ni son.  Una buena estimulación temprana divierte al niño y le proporciona nuevos aprendizajes. Su cerebro se “emociona” y eso conlleva que sin darse cuenta empiece a tejer nuevas conexiones que ayudan a su desarrollo neuronal.

Sabiendo ya la parte científica de la estimulación temprana, ¿debemos llevarla a cabo? La respuesta es sí, si os apetece. Muchas veces lo estaréis haciendo hasta sin daros cuenta, con vuestras miradas, charlas o teatrillos en frente de vuestro bebé. De todos modos, es importante que busquéis buenos momentos para hacerlo (sin prisas y con buena predisposición, no porque “toque” en un horario), que estéis atentos a la respuesta del niño (hacerlo en función de sus necesidades y no de las nuestras) y que lo hagáis con verdadero amor y paciencia.

Llevar a cabo una verdadera estimulación temprana implica por parte de los padres un interés real en el conocimiento de las habilidades del niño, para ir viendo qué es lo que su afán curiosidad reclama y qué emociones generan el entorno en él.

Acercaros a vuestros hijos, observarlos y veréis qué es lo que mejor podéis ofrecerles en cada momento.

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