Mens sana in corpore sano

Bicis, casas torcidas y Anne

Bicis y casas torcidas son lo que mas hemos visto en Amsterdam.

Bicis aparcadas por todas partes: grandes, viejas, con cestas, naranjas,negras, rojas, sólidas y resistentes;circulando por todos lados , alegres, cantarinas y organizadas. 

Las casas de Amsterdam son en su mayoría de ladrillos , estrechas y de 2 o 3 pisos. de colores marrones, negras, y algún toque blanco en ventanas o tejados… Y están torcidas !  Como el terreno sobre el que se asienta la ciudad es fangoso, las casas se van torciendo formando imágenes curiosas , pero todo se equilibra pues se apoyan unas en otras. 

Amsterdam con la combinación de canales, bicicletas y  casas estrechas  resulta de día una ciudad bonita, armónica diferente  e interesante.

 Cuando anochece el centro de Amsterdam se transforma, las calles y los pubs se llenan de grupos hablando, bebiendo y fumando y los escaparates del barrio rojo se iluminan y enseñan los cuerpos en ropa interior de sus  inquilinas, parece que estés en otra ciudad, menos tranquila pero también amable, aunque callejear por el barrio rojo puede resultar algo incómodo para mentes un tanto conservadoras.

Pero no he escrito este post para hablar de la ciudad , sino para centrarme en lo que más interesante me ha parecido de toda la visita : la casa de Anne Frank.

Todos habéis oído hablar de Anne Frank y de su diario, y algunos lo habréis leído (yo estoy en ello) .

Anne y su familia judía, se trasladaron de Alemania a Holanda cuando empezó la guerra. Su padre , Otto Frank, un hombre de negocios, decidió construir una casa secreta tras las paredes de las oficinas de su empresa para esconderse con su familia y unos amigos mientras durara la ocupación alemana.

La casa de atrás (como la llamaba Anna) era bastante correcta, comparada sobretodo con los agujeros en los que seguro se escondieron muchos otros, pero la vida en ella estaba invadida por el miedo: no podían hablar ni hacer ningún ruido durante las horas laborables, ni tan siquiera ir al baño, no podían salir a la calle, ni tan siquiera verla, las ventanas estaban anuladas, durante casi dos años cada día temiendo que entraran a por ellos , cada segundo. Las emociones que transmite Anne en sus escritos estremecen al que los lee: el miedo a que en cualquier momento los descubrieran y el anhelo de libertad son tan presentes y tan bien expresados que por unos instantes te traslada a ese terrible 1944 y deja más presente que nunca lo absurdo de una guerra. 

Alguien los delató y los 8 ocupantes de la casa de atrás y dos de sus ángeles (los alemanes que les traían comida) acabaron en campos de concentración, y tan sólo Otto, el padre de Anne, sobrevivió , ella, como los más de 6 millones de víctimas del holocausto, (6 millones de personas exterminadas por las ideas de un sólo loco) murió sin ver el final de la guerra y sin poder publicar su novela (por ello escribía el diario) , pero por suerte sus notas fueron recuperadas y su testimonio compartido con todos nosotros.

En el mismo edificio del museo hay un espacio dedicado a la lucha contra la discriminación , por raza por religión, por sexo, por cualquier motivo… donde te das cuenta del trabajo que queda por hacer en ese aspecto, y lo poco que aprende el mundo con las experiencias pasadas. En mi opinión, el nacer en uno u otro lugar no te hace más o menos poseedor de ese espacio, y somos libres de movernos por el planeta buscando nuestro sitio, donde queremos que crezcan nuestros hijos , donde esperamos encontrar una oportunidad para una vida mejor, pero no todos lo ven así, oímos cada día comentarios en contra de la inmigración pero nadie se cuestiona si un amigo suyo se va a trabajar a los estados unidos por ejemplo. Son valores básicos que olvidamos a pesar de que se encuentran en el fondo de todas las religiones y principios éticos. Compartir, amar, ayudar… Todos somos iguales, somos seres humanos con circunstancias diferentes y en que familia, en que país incluso en que barrio nacemos condiciona nuestra vida, pero eso no nos hace ni mejores ni peores, lo que nosotros hacemos con esa vida si lo hace. Cuando tengas tentación de juzgar a alguien , intenta ponerte en su situación, pensar en como ha sido su vida y que harías tu en su piel. 

Volviendo a Amsterdam, os recomiendo la ciudad si no la conocéis, se puede recorrer andando o en bici y sobretodo  no olvidéis visitar la casa de Anne Frank.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.