Mens sana in corpore sano

Frente al espejo

pati saltando en riumar

DSC_0662Hace un par de día me miré al espejo y no me reconocí.

Delante tenía a una mujer de 45 años con cara de cansada, sin mucho atractivo, nada que ver con la mujer activa , intensa y joven que yo me siento.

El tiempo pasa y nos da estos sustos, por dentro te sientes igual de joven que hace 10 o 15 años pero esa envoltura externa que llamamos cuerpo decide avanzar aunque en  cosas tú no  hayas cambiado nada.

De hecho tenemos viejos de 35 años que llevan una vida monótona, ya no se tiran de cabeza a la piscina ni bailan alocadamente cuando nadie los ve y jóvenes de 80 que transmiten energía con solo mirarlos, van cada día a sus clases de yoga, de pintura o de lo que sea porque siguen aprendiendo, trabajan de voluntarios y cada día se levantan con ganas de comerse el mundo.

Debería existir un espejo donde se reflejara como somos en realidad, nuestra belleza interior, nuestra energía, nuestra fuerza. Porque los años a menudo nos hacen más bellos, más interesantes, más auténticos por dentro y más invisibles por fuera, lo que resulta una paradoja, cuanto más tenemos que aportar, menos interesamos a la sociedad en general.

Viva la gente interesante, las personas inquietas, los y las amables, los que aprenden cada día, cantan en la ducha , tienen proyectos locos y sueños ilusionantes. Vivan los ataques de risa , los abrazos intensos y las arrugas fruto de muchas sonrisas.

Y digámosle al espejo cuando nos rete con ese reflejo que nos desconcierta … “ espejito, que poca vista tienes, te pierdes todo lo bueno”.

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