Mens sana in corpore sano

El reto del juicio

sencillo, tranquilo, feliz

¿Te has parado a pensar el peso que tiene el juicio y lo que influye en nuestras relaciones? Juzgamos constantemente a personas, situaciones, actuaciones, etc. Detrás de la mayoría de nuestras afirmaciones se esconde un juicio, y esto se incrementa cuando hablas de un tercero.

Es posible que ninguno de nosotros nos consideremos violentos. Normalmente tendemos a pensar sólo en la vertiente física de la violencia o a veces incluso intuimos la verbal.. pero también existe la violencia mental.

¿Cómo te hace sentir que alguien esté cuestionando tu intención o tu generosidad respecto a un acto? ¿Que otra persona hable sin estar tú delante de ella porqué has hecho esto o aquello, sin apenas conocerte? Que si un día llegas tarde te etiqueten de poco interés o maleducado/a o cosas similares sin conocer el  motivo que ha provocado esa tardanza… seguramente te sientes agredido, maltratado, invadido. Ahora cambia de lado e imagina todas estas situaciones cotidianas en que eres tú quien se inmiscuye en la vida del otro a través del pensamiento, de la crítica… estamos siendo violentos.

El hábito del juicio está tan interiorizado por nuestra sociedad que es casi inconsciente, por ello si queremos cambiarlo, lo primero que deberíamos hacer es tomar consciencia de que lo estamos haciendo.

Así que este reto  empieza por observar:

Observa tus comentarios al respecto de terceros que no están presentes, si es posible antes de hacerlos. Valora si lo que vas a decir es objetivo, si es positivo y si es necesario. Y si no cumple estos 3 requisitos, tal como dice aquel proverbio japonés, tiene más sentido guardar silencio (“si lo que vas a decir no es más bonito que el silencio, mejor no lo digas”).

No siempre lo conseguirás, pero por lo menos serás más cuidadoso con tus comentarios.

Una vez hayas incorporado el dificilísimo hábito de pararte a valorar si lo que vas a decir de otro vale la pena, el siguiente paso es todavía más complejo… lo que piensas. Identifica los pensamientos que son valoraciones de actitudes o comportamientos ajenos e intenta cambiarlos por sentimientos de comprensión, aceptación y amor. Habrá días en que será más sencillo, otros en los que será imposible, pero lo importante es que incorpores el hábito de cuestionar y reflexionar .

¿Os imagináis un mundo sin juicio? empecemos a trabajar en que nuestro entorno se transforme ¿te apuntas al reto del jucio?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.