Mens sana in corpore sano

Esta es mi costumbre, pero tú hazlo a tu modo

costumbre, solidaridad y respeto

“Esta es mi costumbre, pero tú hazlo a tu modo” es una frase que aparecía allá por el 163 antes de Cristo en la comedia Heautontimorumenos de Terencio. Y es la típica frase profunda que sin saber en profundidad a qué se refería dentro de la comedia teatral latina, inspira e invita a reflexionar sobre qué sentido puede tener en nuestra vida cotidiana, aquí y ahora.

Hay costumbres que permiten y ayudan a enriquecernos mutuamente. Pero en más ocasiones de las que nos gustaría hay otras que nos separan de los demás. Creo que aquí es donde cobra más sentido esta frase de Terencio.

Tendemos a la costumbre porque nos da seguridad y confianza, también alimenta nuestro sentido de pertenencia y cuando trasciende lo personal conforma la idiosincrasia del grupo, región o nación. Es tremendo lo mucho que se ha escrito en el plano filosófico sobre este tema.

Pero no deja de ser una forma de hacer algo, que originalmente respondía a unas necesidades, circunstancias y capacidades del individuo para resolver algo. Pienso que es importante que valoremos en su justa medida cada costumbre (tanto personal como comunitaria): Es valiosa en cuanto a ser el resultado de la experiencia (individual o comunitaria), pero no debería ser inamovible en cuanto las necesidades, circunstancias y capacidades actuales varían o evolucionan.

Esta frase me ayuda a vivir con más paz interior: Yo lo hago así, no me avergüenzo, es mi idiosincrasia, mi cultura, mi identidad; te lo cuento, te lo muestro, te invito. Pero te respeto, y entiendo que tú tengas otra costumbre distinta, que suponga igualmente para ti lo mismo que para mí la mía; no me cierro a que tú actúes como quieras. De hecho, hazlo como tú quieras.

¿En qué situaciones se puede aplicar? A mí se me ocurren estas:

  • Con mis hijos, en la vida cotidiana: Soy consciente de que tengo un papel fundamental en su educación. Pero necesito saber diferenciar bien qué es importante para que lleguen a ser los hombres y mujeres plenos que espero lleguen a ser algún día, y qué es secundario. Educar también supone enseñar con el ejemplo a ser tolerante y paciente cuando el otro prefiere hacer las cosas de manera diferente a la mía.
  • Con mis compañeros de trabajo: Me viene a la cabeza otro dicho popular (“cada maestrillo tiene su librillo”). Para poder formar un buen equipo es necesario saber mostrar lo que uno puede aportar en los procesos de trabajo, y a la vez saber descubrir lo que los otros pueden aportar. Generalmente esto exige esfuerzo por parte de todos para aprender a utilizar nuevas herramientas y aplicaciones.
  • Con personas de otras culturas, relacionadas con los conflictos mundiales actuales: Vamos, dicho de otro modo, con la situación de los refugiados. En teoría resulta relativamente sencillo asumir el principio de brazos abiertos. Pero ¿hasta qué punto estoy dispuesto a renunciar o adaptar mis costumbres (sobre todo las vinculadas con mi identidad), para permitir al otro mantener las suyas.

En fin… como os decía es una frase que invita a la reflexión ¡y a la acción!

 

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